El modelo y los alumnos


El modelo observaba a los alumnos mientras posaba desnudo. Imitaba la postura de una de las muchas figuras griegas. Gustaba de ser observado, cincelado por los ojos del alumnado de Bellas Artes, descubierto en cada uno de los pliegues de su anatomía, de su geografía corporal. Entre el alumnado había muchas jóvenes. Eso le excitaba y le hacía preguntarse qué opinarían sobre su aspecto masculino, qué deseos despertaría en ellas su cuerpo, sus formas, su falo en reposo, sus muslos bien formados, su atlético cuerpo carente de exageraciones culturistas. Solía posar tres veces por semana adoptando diferentes posturas y vestimentas, pero por lo general las poses buscadas por el profesorado eran, casi todas, mostrando su cuerpo desnudo.

Recordaba de muy niño su afán por la desnudez, por la libertad de movimientos y por la falta de pudor ante la presencia de los demás. Siempre rodeado de mujeres en aquella casa familiar. Su madre, sus tías, sus primas, la doncella, la cocinera… incluso recordaba a la niñeras que saco adelante a él y su hermana pequeña. Aquellos baños donde participaban sus primas y se reían ante las súbitas erecciones de su pequeño pene, tocándolo y lavándolo, ocasionando una mayor excitación que él no alcanzaba a comprender todavía. Los años marcaron la necesidad de separarlo de sus primas. al comprobar que el niño se hacía adolescente y el vello pélvico brotaba rizado y generoso de día en día, aunque sus primas se buscaban el medio de seguir contemplando aquel cuerpo tan prometedor a escondidas de sus mayores. Él se conformaba con ser observado, disfrutaba.

En medio de esos recuerdos, y sin percibirlo, su falo fue creciendo y elevándose en altura hasta alcanzar una considerable longitud, consiguiendo que le siguieran ambos testículos que emergían pegados a la base de aquel estandarte o faro y creando una imagen fálica de gran belleza con el conjunto corporal. Los alumnos se quedaron observando aquel panorama totalmente ojipláticos y dudando si modificar lo dibujado hasta el momento o pasar como de puntillas ante semejante espectáculo anatómico.

Una de las alumnas, una joven bonita, morena y delgada, se acercó despacio al modelo y, poniéndose de rodillas, contempló aquel miembro erecto, brillante, rodeado de rizos y con los testículos prietos y llenos de esperma. Sin pensarlo y mientras lo miraba fijamente dijo “¡Qué hermoso es!” Después acercó su rostro y sacó la lengua pasándola por el capullo con suavidad. Sin dudarlo introdujo el falo en su boca por un momento. Al sacarlo notó como una gota de semen salado caía sobre su lengua. Volvió a ocupar su lugar y siguió dibujando al modelo.

La erección fue cesando lentamente hasta desaparecer. Pocos minutos después terminó la clase. El modelo se encontraba feliz; había sido observado plenamente. FINPhidias-450hessenmuseun

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