Un día anodino


Hoy ha sido uno de ellos; hay muchos de ellos, de esos días anodinos, impersonales, absurdos y sin mucho sentido. Das vueltas por la ciudad, sin destino concreto, viendo pasar a tu lado gente desconocida. Aparecí de repente en la Biblioteca Pública y me puse a observar los libros pendientes de colocar en sus correspondientes estantes; libros que dejan a primera vista del público, a la entrada del local. La mayoría carecían de interes para mí, hasta que fijé la vista en uno titulado “Gustave Flaubert y George Sand. Correspondencia (1866-1876)”, de Marbot Ediciones. Me entretuve un rato hojeando y leyendo algunas de las cartas cruzadas entre ambos personajes; dos creadores de talla, hombre y mujer (George Sand fue el seudónimo literario de Amandine Aurore Lucila Lupin). Tomé prestado el libro e intentaré leerlo cuando termine el que me tiene ocupado por ahora. También me llevé cuatro películas para ver durante estos días.

Por la tarde vi una de ellas: “El espejo”, de Andrei Tarkovsky, una película difícil, llena de simbolismos y muy lenta, como casi todo el cine de Tarkovsky. Lamento no estár preparado para ese tipo de cine. Creo que soy mucho más simple, sin renunciar a una película interesante.

Y, puestos a creer, creo que estoy algo depresivo. No acompaña, en absoluto, la situación actual en general como para tocar campanas. Me siento bastante asqueado cuando leo los diarios digitales, las revistas de actualidad, o cuando escucho la radio o los telediarios. Incluso cuando me conecto a Internet comienzan a resbalarme las putas “redes sociales”. Alcanzo a ver en ellas una auténtica pérdida de tiempo. Con un simple vistazo ya sabes cómo diablos va la cosa. Y la cosa va cada vez peor. Nos meten miedo; miedo a la crisis, miedo a los conflictos. Claro que el peor miedo es al propio miedo.

La cosa mejoraría, y bastante, si todos practicásemos la religión de los ateos: hacer el bien simplemente por amor al bien. Pero hay pocos ateos. La mayoría van de cristianos o de musulmanes. El resto son minoritarios.

Mañana, hoy ya, por la hora, volverá a ser un día anodino. Y nublado, según las noticias del tiempo atmosférico. Mañana me toca comprar fruta para aguantar el resto de la semana. Mañana es hoy.

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2 respuestas a Un día anodino

  1. 1fernan dijo:

    dias de estos tenemos todos, pero sin querer parecer una cristiana?? te ofrezco que mires alrededor, se que no es la respuesta, pero a veces, dejar de mirarse el ombligo pensando en nosotros y como nos sentimos no hace ver mas, o al menos nos da mas puntos de vista…
    besos, nada anoninos…

  2. gloriaom dijo:

    Lobo, mis dias son …. coño¡¡ ¿ como son mis dias ? ( esto de los años me tiene descoloccada) besitos , lobo guapo

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